domingo, 31 de enero de 2010

Sobre el film: Enemigos Públicos

Vi la película con la intención de pasar un buen rato, Johnny Depp a mi me lo garantiza, pero iba desanimado porque un amigo me había dicho que no era buena película. En síntesis, me puse a verla en estas noches calurosas de buenos aires.

Grata sorpresa me llevé. El film está basado en la historia de vida de John Dillinger un asaltante de bancos que se convirtió, en el período posterior a la gran crisis económica de 1929 en Estados Unidos y previo al inicio de la segunda guerra mundial, en un criminal que gozaba de simpatías populares ya que sus acciones atentaban contra los grandes bancos.

Durante este período nace "la Agencia", que luego será conocida como la CIA. La película presenta muy bien, por un lado como el aparato represivo se va armando al interior de un país e implementa tácticas de infiltración; compra de voluntades; inventos de casos y la mismísima tortura para lograr cumplir con los objetivos trazados. Mientras tanto, por otro lado, en el film no se descuida los entramados del "mundo del hampa". La primera escena nos presenta una irrupción de armas dentro de una prisión de máxima seguridad permitiendo que escape un grupo de compañeros de Dillinger (Deep). La primer pregunta que me surge es ¿cómo puede ser posible que las armas ingresen a la prisión, aunque estén escondidas? Es decir, es claro que hay un apoyo fuera de la prisión que no puede ser simplemente de parte de los bándidos. Entonces ¿quién puede ser?

Con el correr de la película se pone en evidencia por un lado los entretejidos entre los ladrones de bancos con los organizadores de apuestas a gran escala que a su vez son los mismos que regentean los prostíbulos y que, finalmente, negocian con la policía. La historia de amor que acompaña a la película puede hacernos caer en ciertas banalidades, pero es necesario rescatar que esa historia permite que conozcamos las bases humildes de estos personajes que sueñan con conseguir ese "todo" que ofrece constantemente la sociedad de la opulencia y el consumo.

Es muy interesante el dialogo en dónde se le avisa a Dillinger que él no es más un generador de dinero por lo que se lo deja sin "el apoyo" de todos los sectores sociales que lucraban con sus acciones. De este modo se responde la pregunta que plantee inicialmente.

La razón por la que se lo reemplaza es que se obtienen mayores beneficios mediante el juego y la carrera de caballos. De este modo puede verse las relaciones cotidianas del capitalismo. Cuando muchos piensan que existen posibilidades de triunfo cumpliendo con las obligaciones legales del régimen social ese dialogo da por tierra con esas formas de pensar.
Lo que vemos nos permite considerar que si el individuo coloca su tienda y obtiene ganancias y puede distribuirlas y de esa manera garantizar su continuidad en la actividad no podría existir institución que desarme ese negocio ya que las mismas, según los casos, hasta pueden ser subvencionadas por esos ingresos. Es decir, el dinero que obtiene un emprendimiento ilegal se reparte para obtener las garantías y así poder seguir operando. Los órganos de control, que viven a través del dinero (que paga gastos, sueldos, insumos, etc.) tienen la constante oferta de obtener mayores montos por medios ilegales. Aparece en toda su forma que el dinero es el garante, en esta sociedad, de las relaciones sociales que establecen los hombres entre sí. Claro que existen ejemplos de individuos que fueron más allá del dinero, pero en este sentido solo han sido casos excepcionales. Mientras que el vínculo corrupto entre la ganancia y la forma de obtenerla son expresiones de la generalidad de una sociedad.

Si bien los vínculos sociales y políticos podrían haberse explotado mucho más, esta película no se propone hacernos cuestionar esos vínculos. De todos modos uno, como espectador, recibe los guiños para hacerlo. Podría haber sido un poco más corta, también. Pero de todos modos es una película para disfrutar.


lunes, 24 de agosto de 2009

Die Welle: La Ola (2008)

La película está basada en la experiencia realizada por Ron Jones, en un colegio de Palo Alto (Estados Unidos) en 1967. A su vez modifica -en un sentido superador por los recursos filmicos más ricos, entre otras cosas- al corto original dirigido por Alex Grasshoff (1981). Este film, Die Welle dirigido por Dennis Gansel (2008), deja abierta varias aristas para el debate.

En lo que atañe a la institución educativa se expresa la frágil mirada de las autoridades frente a la actividad docente. Mirada frágil que se evidencia cuando la directora de la escuela recibe buenos comentarios de un padre sobre los ejercicios del docente en cuestión. Producto de esto le dice al docente que tiene todo el apoyo institucional para continuar con lo que estaba haciendo. Por otro lado esa mirada es frágil porque no se interroga acerca de qué es lo que el docente hace para generar aceptación en los alumnos. Ni siquiera como curiosidad positiva de saber cuál es el recurso que ha captado la atención de los alumnos.

Dentro del plano de lo que denomino institucional encontramos un dialogo entre la pareja de docentes que evidencian la satisfacción que se genera al percibir el reconocimiento, la aceptación, la obediencia y la admiración de los alumnos mediante la imposición de una tarea. Valoraciones que evidencian aquello que, en definitiva, la media de los docentes desea recibir. De este modo se resquebraja esa idea de que uno es docente "por amor al arte de enseñar", poniéndose de manifiesto que se busca una satisfacción personal, no en relación a la tarea realizada sino a la pretensión de despertar admiración. Se quiebra aquí la idea de la práctica docente como generadora de un movimiento imperceptible entre los sujetos que integran un curso cuya pretensión es impulsar el conocimiento.

Es interesante, por otra parte, que el docente que implementará semejante experiencia a la que denominará más tarde como práctica fascista se presente, desde el comienzo de la película, como una persona con convicciones anarquistas. Hay aquí un engañoso juego de extremos políticos que se entrecruzan a través del docente quién es el que reune, en su persona, ambas instancias. Está implícita (quizás inconscientemente) la idea de la posición intermedia frente a los "dos demonios" ya que podría pensarse, siguiendo los lineamientos de la película, que en el docente anarquista convive en definitiva el docente fascista que se satisface con el reconocimiento que genera en los alumnos mediante la disciplina y el orden.

Pero fundamentalmente la película que (no olvidemos) se basa en hechos reales, nos deja el problema social de los movimientos de masas que excluyen, demarcan y persiguen a ese otro que no está incluido.

La película saca a luz la mecánica de como una abrumador mayoría respeta los designios de las formas de autoridad. Pero esto no es, en sí mismo, un inconveniente porque una autoridad puede estar cumpliendo ese rol social merecidamente. Lo que sucede aquí es que la autoridad no posee contenido sino que produce una idea de pertenencia a un espacio reducido (la clase), promoviendo así la idea de compañerismo y de grupo con características propias que lo preparan mejor que al resto.
Una de las bases para esta práctica se refleja en lo que dice uno de los alumnos en el film en que para incorporarse a un régimen autoritario, de obediencia y de acción debe existir insatisfacción. Esa insatisfacción lleva a buscar diversos canales para satisfacerla. En ese sentido la obediencia comunitaria le otorga sentido a la vida de muchos de los alumnos.

Una de las conclusiones que nos permite sacar el film es que la insatisfacción se presenta como motor de búsqueda. Por otro lado la idea de unidad aparece como instrumento de anulación de las diferencias. No como superación de las mismas, sino de ocultamiento. Las diferencias están pero no las vemos porque el uniforme, el saludo y el respeto (sometimiento) a la idea abstracta de lo que es el grupo disimulan lo que debajo se esconde, tanto las particularidades como así también las diferencias sociales que son las bases de lo real.

Es interesante como se van integrando a un posible proyecto político ya que aparecen diversos recursos estimulantes como ser la camaradería, el compañerismo, el respeto y el ser parte de un objetivo general en común. Sin embargo resuena constantemente la ausencia de proyecto, de propuesta. En síntesis de programa (objetivo) político. Debido a esto los alumnos se van incorporando por afinidad y porque no hay exigencias racionales. Las formas las van armando ellos mismos impulsivamente mediante la propia experiencia. Pero los alumnos son miembros de la sociedad moderna por lo tanto sus acciones reproducen esa sociedad. Para que las acciones no reproduzcan a la sociedad moderna las mismas deberán ser producto de un proceso de crítica conjunta (grupal) y profunda. Una crítica fundamentada en el análisis de las prácticas cotidianas y del conjunto de las experiencias sociales y políticas.
Al no suceder esto las acciones que el grupo "
La Ola" va adquiriendo son las que el contexto socio-histórico les imprime deformadamente.

Es decir que uno podría establecer que sin la crítica necesaria esa idea naciente de grupo igualitario terminará conduciendo a que las partes se subsuman frente al todo dañando la subjetividad del individuo y garantizando las actuales formas sociales (que construyen una relación social sustentada en la desigualdad). De este modo se mantiene la dinámica de la obtención del beneficio de unos frente al resto. Debido a este dinamismo social se tiende a negar las diferencias al interior del grupo y esa forma de acción retorna frente a lo externo mediante la expulsión. Es decir, expulsando a ese otro negativo.

Aquí surge la negación no como instancia de contradicción sino como instancia de supresión. Se buscará eliminar a ese otro que es resultado de las contradicciones sociales. A ese otro que evidencia esas contradicciones y que personifica ese lado oscuro de nuestra existencia como seres individuales y sociales. Se pretende borrar las contradicciones negando al otro mediante instancias de discriminación y violencia.

Diversos comentarios críticos sobre la película se han centrado en los aspectos "artísticos" (guión, pretendida manipulación de los sentidos del espectador, poco realismo en las escenas, etc.) de la misma. Entiendo esos comentarios pero los mismos cambian el eje de la discusión. El film, sin caer en un dogmatismo cinéfilo, permite concluir que los individuos que integramos esta sociedad no estamos exentos de ser parte de un gobierno autoritario. Por otro lado permite también concluir qué tipo de dictadura se gesta en la sociedad moderna. Una dictadura que garantiza la marginalidad, la persecución y la división social. Todo esto a pesar de que no aparezca entre las bases fundantes del grupo "La Ola".

Si tendemos a la obediencia y en consecuencia a seguir a una autoridad elegida y establecida, la película nos habilita la inquietud de preguntarnos si es posible superar esa instancia y cómo evitarla. Sin embargo, creo que se trata de discutir cuál debe ser el sentido, la orientación y a qué intereses sociales debería responder esa autoridad. En síntesis que objetivos se traza y cual es su contenido. Discutir esto lleva, de manera inevitable, a poner en discusión también las formas de las representaciones sociales, es decir a discutir las formas del poder.

viernes, 24 de julio de 2009

Se confirmó el relanzamiento del gobierno CFK

La convocatoria al diálogo por parte de la presidenta Cristina Kirchner fue bien acogida por los diversos sectores vinculados a la producción, la industria, el campo, las finanzas, las empresas de servicios públicos y los trabajadores, quienes fueron mencionados por la presidenta en su intervención la semana pasada en Tucumán. No obstante todos ellos mostraron algunos reparos.

¿Qué se discutirá? La agenda que muchos reclaman debe cambiar, ya se ha fijado de antemano. La misma se estaría centrando en distintos tópicos: reformas institucionales (derogación de superpoderes, nueva ley del Consejo de la Magistratura, reformulación del Indec, etc.); rebaja de retenciones al agro y medidas para paliar la crisis del sector y, por último, un esquema más equitativo de reparto de los recursos fiscales entre la Nación y las provincias.

En este sentido se le impone a la presidenta la agenda de la oposición y de diversos sectores socio-políticos que se vinculan a los acreedores y organismos de crédito internacionales. Fue el diputado Aguad, jefe del bloque radical, quién enfatizó que se debe restablecer la confianza para atraer capitales.

Lo confirman diversos miembros del gobierno. A su vez se discutiría con el campo las actuales tasas de las retenciones agrícolas. Como así también el sinceramiento de las estadísticas del INDEC. Fue el propio titular de la cartera de Interior (Florencio Randazzo) quién reconoció, en los últimos días, que hay productos que aumentaron por encima de lo que este organismo informa.

Es decir que luego de las elecciones el gobierno ha reconocido que para continuar necesita un relanzamiento. En el sitio Visión desde el Sur, hace un año y con el conflicto con el campo, advertí esta tendencia y dije que la continuidad del gobierno implicaría implementar una cartera contraria de la que se había vanagloriado. (Ver “Cuando la continuidad es su contrario”, nota en Visión desde el Sur 01/08/08).

En este marco de presiones de distintos grupos sectoriales, vinculados a los beneficios del capital, los acreedores y los inversores no están ajenos. Los inversores están a la espera de los primeros pasos del nuevo ministro de Economía, Amado Boudou, quién pretende retomar la negociación con los acreedores que aún no cobraron desde el default.

Según distintos informes ya habría un plan para devolverles credibilidad a las estadísticas, con lo cual se plantearía la salida del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. Pero esa medida apunta por sobre todo al reestablecimiento de la indexación de la deuda pública.

El relanzamiento implica, entonces, desde la normalización del INDEC y el sinceramiento de las estadísticas, hasta la reconexión con el mercado internacional de crédito y la definición sobre la deuda con el Club de París; desde la contención del gasto público y la asignación de subsidios, hasta la moderación de la política salarial, además de un aumento de tarifas exorbitante (algunos lo denominan “sinceramiento”). Todo ello ya está poniendo el problema de la inflación, nuevamente, a la orden del día.

En definitiva las últimas elecciones colocaron la agenda de determinados sectores económicos y sociales. El impasse que vive Argentina es la expresión de la crisis internacional. La forma de resolverlo está siendo puesta a prueba. En Honduras mediante el golpe cívico-militar, en Argentina y en otros países del mundo a través de elecciones que posicionan los intereses de los grupos conservadores como los posibles garantes de encauzar la crisis. Sin embargo estos sectores comparten responsabilidad con aquellos que hoy están siendo destituidos y derrotados en las elecciones. Es decir que difícilmente puedan brindar soluciones para la población.

El mundo se convulsiona y Argentina no está ajena, ni desacoplada del mismo. Argentina ingresa en una nueva etapa política. Iremos analizando como sigue.

11/07/09

jueves, 23 de julio de 2009

El Extranjero de Albert Camus (Algunos comentarios)

Ante todo, es un gran libro. Imperdible. Extremadamente lento no obstante muy cautivante y envolvente.

Me parece importante rescatar que el protagonista de la novela, a diferencia de lo que en muchas críticas he leído, es una representación fidedigna del hombre moderno. Ahora, analicemos el porque de semejante afirmación.

El personaje efectivamente está desprendido de los afectos pero de los afectos que socialmente se han establecido como obligaciones. Por ejemplo no necesita llorar a su madre fallecida porque no surge eso en él. Al contrario él recuerda a su madre. Pero podemos ver que ella no aparece como una mujer con mucha presencia en su vida. ¿Habría entonces que llorarla?
Que el protagonista, durante el entierro de su madre, pueda realizar el ejercicio del razonamiento de su jefe lo muestra capaz de colocarse en el lugar del otro. Y también lo muestra con un alto desprendimiento de si mismo (enajenación). Como bien sugiere lo que él dice de no estar impedido de "comprender al patrón".

Pero estas formas de sentir están enmarañadas, abrumadas. Una de las demostraciones de lo abrumado que está el protagonista es la frase "Pensé que, al cabo, era un domingo de menos, que mamá estaba ahora enterrada, que iba a volver a mi trabajo y que, después de todo, nada había cambiado." La vida cotidiana es la que le impide, en última instancia hacer el duelo de su madre, lo enmaraña, lo abruma. Mañana, ya ella muerta, él deberá ir a trabajar. Como siempre. El siempre cotidiano que quiebra la excepcionalidad que es tal porque luego se regresa a la cotidianeidad. El miércoles trabaja, le informan de la muerte de su madre. El jueves está haciendo los trámites de su entierro. Conoce el asilo, ve el testamento...¿Qué se le pide al protagonista en las críticas? ¿Que llore el jueves y viernes que su madre está muerta? ¿Que siga el duelo el sabado y el domingo? Y sin embargo, el lunes después de todo esto él debe volver a su trabajo.

A lo largo del libro, hasta llegar a la escena del asesinato, el transcurrir es resultado de la imposición de los designios de la vida misma. Si aparece una mujer y algo sucede, mejor. Si hay que ir a trabajar, irá. Si un vecino le pide colaboración, él le ayudará. Y así transcurren los días. Sin sobresaltos. Sin ser, en definitiva, un protagonista. La vida lo va llevando como si la misma fuera una escalera mecánica. Tal como Hubert (uno de los protagonistas del film "La Haine/ El Odio") describe: la vida transcurre como el paso de una escalera mecánica y hay hombres que llegan a destino sin moverse sobre la misma, estancados y avasallados por el andar de la misma.
En ese transcurrir es que se topará, lisa y llanamente, con el asesinato. Con la muerte. Mediante ese acto comprendió que "había destruido el equilibrio del día..." no de la vida! sino de un día. Lo que refuerza la idea de cotidianeidad, de extrañamiento y de bruma.

Comparto con el protagonista la afirmación de que "todos los seres normales habían, más o menos, deseado la muerte de los que amaban." Me parece que esta afirmación es la que pone en evidencia Camus y que estalla en quién lee el texto. Por eso es que se reacciona marcando que el protagonista está muy lejos de lo humano, es una forma que encuentra el lector para separarse del protagonista. Porque el lector niega esta posibilidad que, sin embargo, se hace presente en su diario transcurrir.

En la segunda parte del texto el protagonista recorre diversos estados y pensamientos demostrando sus sentidos. Quiere caer bien pero sin exagerar ni mentir ni cumplir con un deber. Al contrario pretende mostrarse desprendido de todo ropaje que pudiera hacerlo socialmente aceptable, pero para que se lo acepte. Es como si Camus pusiera en evidencia parte de lo que la sociedad burguesa ha considerado que debe ser del mundo privado. Camus pone a relucir que el hombre está solo, que en su soledad también se conmueve por cosas ajenas a lo que debería conmoverse socialmente y que hacer manifiesto esto acarrea la posibilidad de ser considerado un desalmado. Y por sus lectores un deshumanizado personaje. Ante esta instancia no podemos olvidar que los lectores vivimos en la sociedad que evidencia Camus en su texto. Y esto hace majestuoso el libro El Extranjero. Porque evidencia la enajenación del personaje y la conjuga con la negación de sus lectores.

El personaje estalla ante el cura que pretende lograr obtener una confesión pero la capacidad y sentimentalismo del personaje, quien por vez primera reacciona abiertamente, se evidencia en el choque con el representante de la iglesia. Institución que tanto le cuesta a la sociedad. Le ha costado en vidas como en dinero. Pero sobre todo por ser esta institución una constructora del sentido, del deber, de lo moralmente justo. La institución referente del alma humana. El desafío del protagonista se pone de manifiesto ante la institución que mejor representa el ejemplo de la enajenación:. Ante la iglesia, la creencia, el lugar donde el hombre deposita en otro Ser (Dios) sus capacidades, sus fuerzas, sus temores.

El hombre, el extranjero, el ajeno; el protagonista del texto de Camus pone en evidencia un mundo que construye sentido por su propio funcionamiento. Se es extraño en el propio mundo. Alterarlo cuesta y si además no se puede entender el porque, entonces la condena debe ser ejemplificadora para que repercuta fuertemente. Pero ese no entender se trata de una obtusa posición del oyente (en la novela no se escucha al acusado, no se lo quiere oir. Él siempre esta siendo dicho por otros). Sin embargo los datos, las palabras y las explicaciones están allí presentes. Camus nos los muestra en su plenitud pero se hace inentendible porque prima la razón del sentido moral. Del deber y del obedecer a ese deber.

Pero Camus, como si reconociera que esto podría llegar a suceder (no solo con los personajes que no entienden la acción del protagonista sino también con los lectores) decide dejar de manifiesto que para entender al personaje hay que entender al mundo. En ese momento, el personaje retoma la vida:
"Y también yo me sentí dispuesto a revivirlo todo.(...) Ante esta noche cargada de signos y de estrellas me abría por vez primera a la tierna indiferencia del mundo. Al encontrarlo tan semejante a mi, tan fraterno al cabo, sentí que había sido feliz y que lo era todavía."

lunes, 15 de junio de 2009

Entre los Muros: Entre les Murs

En la película dirigida por Laurent Cantet, “entre los muros” (Entre les murs), puede observarse de una manera altamente fidedigna las situaciones reales (y a veces potenciales) que se suceden en la vida cotidiana de los docentes. Esto sería el aspecto interesante del film ya que no construye una imagen basándose en el ideal social acerca del rol docente sino que hace presente, fundamentalmente, las limitaciones con la que este rol se encuentra.

Durante el film, esto me ha sucedido a mi, uno se mantiene expectante a la solución y a la construcción de un sentido basado en que el docente va a encontrar “algo” en sus alumnos para desarrollar o en que va a mostrarles “algo” que a ellos les servirá. Sin embargo esa instancia, ese sentido que esperaba encontrar nunca llega. Ahí me parece que está lo revelador, trágico y particular que posee este film con respecto a otros que se basan en la temática del “mundo docente”. A partir de acá salen a la luz diversas concepciones que me interesan poner en tela de juicio. La primera se desprende de la, llamémosla, “esperanza del espectador”. Por la cual se parte de una idea en la que el docente es el sujeto del saber. Es el que tiene "algo" que descubrir en los chicos, es el que "algo" les va a ofrecer. En ese sentido la primer limitación parte de la reproducción de la idea de que el saber se sitúa en un lugar y unilateralmente se ofrece. Pero no solo aquí se pone en evidencia. Fundamentalmente esa dinámica del pensamiento se evidencia en la particularidad de este film. Ya que es un film que reproduce lo que sucede en la cotidianeidad de la enseñanza. Qué se haya generado tanto asombro y espectacularidad hacia el film creo que tiene que ver con que el mismo no reproduce la relación imaginaria y excepcional de los docentes que salen triunfadores frente al grupo de alumnos sino que fija su mirada en la constante educativa.

Las otras constantes son: Los limites de la práctica docente; sus recursos para la comprensión y las posibilidades del docente por brindar espacios que canalicen las expresiones surgidas. Para dar cuenta de esto se puede citar, por un lado, que existe un “alumno problema” y en un momento determinado, ante una tarea en concreta, este alumno se siente a gusto. El alumno disfruta de su producto el cual es, a su vez, tomado en consideración por su docente y sus compañeros. La limitación que acá aparece es que frente a esa potencialidad el docente no hace nada más. Digo el docente porque no hay una instancia en la cual él, institucionalmente o informalmente, tansmita a sus compañeros docentes o a los miembros de la dirección la capacidad y la potencialidad del alumno expresadas en ese trabajo. Este docente callará durante el film frente a la cotidianeidad institucional.

El otro límite que se observa es la incapacidad, por parte del docente, de dar cuenta de las diferencias sociales y por lo tanto de las perspectivas que poseen sus alumnos. Una diferencia que constantemente está emergiendo en su materia ya sea en el diálogo mantenido en la relación docente / alumnos. También se evidencia en las peleas o en los intercambios entre los propios alumnos. No creo que sea necesaria una solución al estilo "escritores de la libertad" de todos modos me parece que frente a lo que estalla en el curso el docente puede utilizar el recurso del debate y dejar que se planteen preguntas que no necesariamente cierren.

El docente se encuentra sumergido por los condicionantes sociales. En la sala de profesores la escuela se reduce a la institución y ante el atisbo de pensar sus acciones y las consecuencias más allá de la misma serán los docentes quienes obturarán esa posibilidad. A partir de ahí, entonces, la escuela se transforma en una institución expulsiva resultado de una maquinaria en la cual el docente es un engranaje más. De todos modos, si no se puede "ir más allá de la institución" se debería buscar en el "más acá institucional" acá aparece el abrumador silencio del docente quién podría esbozar la contradicción que presenta el alumno que se comporta fuera de la norma.

Otros aspectos interesantes en el film tiene que ver con la forma de posicionarse frente a los alumnos. Hay un discurso de falsa igualdad cuando el docente acepta ser increpado en los términos de “si yo lo hago, usted también hágalo” (comentarios de esa índole le hacen los alumnos al docente). El docente efectivamente posee otro rol, posee una responsabilidad lo que no implica que él posea la verdad, ni la razón. Porque en definitiva la verdad se evidencia a raíz del debate de las distintas certezas y la razón la posee todo ser racional.

Por último una alumna se acerca y tímidamente le dice al docente: “Yo este año no he aprendido nada”. El docente le brinda como respuesta que sí. Ella insiste, entonces él termina imponiendo que sí lo ha hecho. Dejemos de lado esa imposición porque lo que me pareció interesante es que mediante la indagación que el docente hace y la respuesta que recibe termina expresándose una dinámica de la razón del creyente. Es decir, sucedería que aunque no lo sepas aprendiste por lo tanto “cree en que si lo has hecho”. Esa sería la respuesta última con la que el docente estaría cerrando un ciclo lectivo con sus alumnos. Ante este planteo queda en evidencia, a mí entender, la bancarrota o el colapso del sistema educativo. No se aferra uno a la demostración racional poniendo en cuestión la afirmación de la alumna, sino que se le indica que crea. Se le afirma desde afuera que si, que ella sabe más allá de lo que ella considera propiamente. Es decir, alguien sabe que ella sabe. ¿Cómo lo sabe? Porque ese alguien sabe más que ella.

Es una película que no puede pasar desapercibida. Merece un serio debate que permita poner en cuestión estas prácticas y ofrecer nuevos alcances ya que la actividad docente posee un rol profundamente político. Es una película que pone en primer plano la pregunta de quién educa al educador y también de cómo se lo educa. Preguntas que impulsan y amplían el interrogante sobre las posibilidades reales y por lo tanto de las problemáticas reales del ejercicio del rol docente. En ese sentido la ampliación del debate debería llevarnos, de forma obligada, a la discusión del lugar que ocupa la educación en el Estado. De esta manera cobra una dimensión política el análisis enriqueciéndose el debate y ampliándose el horizonte para generar nuevas formas de pensar y de intervenir sobre los problemas de la educación.