domingo, 31 de mayo de 2009

“Todo comienza hoy” (2001), de Bertrand Tavernier

Fundamentalmente creo que pone en evidencia por un lado como las medidas políticas estructurales afectan la vida individual de las personas.

La película se contextúa en un período de medidas privatistas que se argumentan como solución a otro período anterior de intervención estatal y por lo tanto de endeudamiento. Pero estas medidas ocasionan diversos ajustes que impactan en la vida cotidiana de los ciudadanos. En el film se deja entrever, al momento en que el alcalde es enfrentado por el director de la escuela, que los problemas de gastos y de cuentas no saldadas corresponden a gestiones de gobiernos anteriores, dándole así un carácter de continuidad al problema del gasto social.

La escena del encuentro entre la policía con los jóvenes que roban e irrumpen en el colegio es un aspecto importante que muestra la connivencia de lo legal con lo ilegal. De cómo las instituciones conocen las formas de acción de los integrantes comunitarios. Con lo que se quiebra la falsa idea de que las instituciones desconocen los acontecimientos y los sujetos que los realizan. Se trata de la era de los negocios y allí donde sean posibles se instalará esa acción que reproduce el régimen social, que no es ni más ni menos que el régimen del negocio y el beneficio, construyendo sentido al accionar ilícito.

Ante la desidia institucional y el reclamo del director como así también su búsqueda de intentar garantizar la educación se puede concluir que al ser un problema estructural (político, económico y social) la solución debe plantearse en esas mismas dimensiones. De tal forma que el reclamo del director debe tener un alcance político. Esto solo puede darlo una organización propiamente política. A partir de entonces, la pregunta que impulsa la búsqueda debería ser ¿qué intereses deberá defender esa organización política?

Tomando las acciones del director como parte de sus decisiones de vida, se puede caracterizar que una respuesta tentativa sería una organización que defienda el derecho al trabajo de los padres, a un buen presupuesto educativo, a un cuidado de los niños y a un partido que busque garantizar un ambiente social que permita el desarrollo de sus individuos.

El vacío de la película es lo que la hace “hollywoodense” en cuanto a que pareciera tratarse de la voluntad del director y de los docentes cuyo compromiso permite ir más allá de lo que se percibe. Sin embargo, todas las aristas que la película abre no quedan solucionadas, sino que se postergan o se van difuminando hasta que el eslabón más débil se quiebra poniendo en evidencia, una vez más, lo precario de toda la estructura social. Es en este punto que la película no plantea ninguna perspectiva para el trabajo docente y para el contexto social. Presentar la opción de la conciencia política es un aspecto muy importante del film, pero no colocarlo en el contexto de una organización política, la cual representa el registro histórico consciente de los problemas sociales es, a mi entender, lo que hace que el problema siga vigente.

martes, 19 de mayo de 2009

El acoso escolar: Materia Vigente

Acabo de ver la película KLASS del director Ilmar Raag. Por lo tanto lo que escribo a partir de acá está signado por ese momento.
Primero, la película es desgarradora hasta el momento de la matanza. La lentitud que refleja el agravio y el desgaste constante que hacen sobre los chicos te involucra sentimental y visceralmente. El film te envuelve en una tensión que solo se libera en la matanza final y sin embargo, uno sale dolido como resultado de toda la película y la temática que gira sin resolución posible.
En otro plano, algunas cosas me resultan importantes de marcar, por ejemplo: la pasividad de los adultos; su incapacidad de indagatoria sobre la problemática de los chicos (los padres, la abuela que hablan sobre la violencia pero no dicen nada), el dejar hacer (el profesor de gimnasia mientras juegan al basquet), la necesidad de cerrar todo argumento que los chicos presentan (la docente que habla sobre la marca construyendo sentido según sus conceptos), el estigma (la directora creyendole a quien tiene mejor nota), la mezcla entre el recurso y la no utilización del mismo (la clase de literatura que podría aplicarse como herramienta para el análisis del grupo), hacer evidente el hecho buscando una sanción sin indagar sobre el problema y sin buscar empatía sobre la víctima (cuando una de las autoridades escucha que toda la división se opone a Jossep recurre a llamar a la directora y retirarse del aula, en lugar de enfrentar al curso). Bajo estos aspectos, el docente aparece como una figura desfigurada; una voz en off (en el sentido de que es una voz apagada, nada tiene que decirnos).
Los adultos (padres y abuela) parecen caer también en lugares comunes, ante el llamado de la escuela temen que sus hijos / nietos sean parte de "eso que dicen los medios". Es decir que están al tanto del tema de la violencia; pero la misma se les impone.
Los jóvenes no tienen un interlocutor válido y no tienen opciones concretas. Pero tampoco tienen una figura a quien le teman, si bien se usa la imagen de la directora a tal fin, los chicos la desdibujan al inventarle historias.
La pasividad de los restantes chicos es apabullante e intolerable. Pero es cómplice de un juego que me parece se refleja en el dialogo que se da cuando Jossep recibe dos patadas y se acerca quién le pego, mientras lo ve en el suelo, dolido y con poco aire, para sugerirle que se tranquilice que respire...que lo perdonaban. Donde el juego de imágenes y las expresiones dan cuenta de que se ha llegado a un límite. El cual, como en realidad nada se ha resuelto, volverá a tocarse y sobrepasarse.
Otro aspecto que me gusto son las imágenes que colocan al inicio de cada día (chicos peleando en clave de juego, etc.)
En síntesis, muy buena la película. Creo que recurre fuertemente al cuerpo del espectador y que eso predomina por sobre algunas cuestiones que a mi entender pueden estar exageradas. Sin embargo esa exageración no tiene nada de irreal. Pero me parece que hablamos, no de la media, sino del eslabón más débil de la cadena que reúne los requisitos y se quiebra.

sábado, 4 de abril de 2009

Un Frente Único contra la crisis

Por un Frente Anticapitalista
  • ¿Qué significa una posición anticapitalista?
  • ¿Es lo mismo a una posición socialista?
  • Si no es lo mismo...¿Son compatibles?
Lo que sigue es una breve clarificación a estas preguntas que, considero, irán tomando fuerte consistencia con el correr de los días y los meses en el mundo y en particular, en Argentina.

"La posición anticapitalista se distingue de la socialista en que defiende las viejas reivindicaciones de las masas en un contexto de derrumbe capitalista y que no vacila en hacerlo por medio de todos los métodos de movilización a su alcance, pero no plantea una estrategia de transformación social por medios revolucionarios, ni prepara sistemáticamente las condiciones de esa revolución a través de la teoría y de la práctica, y por medio de la propaganda, la agitación y la organización. Una coalición anticapitalista es un frente único de lucha por las reivindicaciones elementales de los explotados en un contexto de derrumbe del capitalismo y, por lo tanto, de transición política y social."
Extraído de: Prensa Obrera.

jueves, 2 de abril de 2009

La Muerte de Alfonsín

Llama la atención la cantidad de personas que se han emocionado ante el final de la vida del ex-presidente Raúl Alfonsín.
Digo que llama la atención porque la muerte de Alfonsín colocó en escena a un partido político que se desintegró a partir del Pacto de Olivos (pacto pergeniado por el susodicho y el entonces presidente Carlos Menem). Pero tuvo su tiro de gracia con la experiencia centroizquierdista del gobierno de la Alianza con De la Rua como referente institucional.

Creo que muchas razones cruzan ese sentimentalismo surgido, según los grandes medios de comunicación, espontaneamente. Claro que hay razones para ese surgimiento. La gente no se siente oida por los políticos y menos identificada con ellos y sus decisiones. A partir de aquí construye un pasado mítico sobre la figura democrática y lo separa del presente trágico. De ahí que el sentimentalismo pretenda canalizarse en críticas hacia los dirigentes políticos gobernantes. Es por eso que puede enmarcarse el entierro de Alfonsín dentro de un contexto opositor al gobierno. Una oposición liderada por la Mesa de Enlace (distintos organismos representantes de grandes, medianos y pequeños productores del campo) y acompañada por pejotistas disidentes, macristas; cívicos (Carrió) y radicales. A quiénes se suman algunos sectores de la izquierda (PCR y MST).

Sin embargo muchos sentimentales que se marean por lo que producen sus sentidos y que se quejan de la dirigencia actual olvidan que Alfonsín ha sido parte constitutiva de la misma.
Alfonsín fue quién avaló al menemismo con el pacto de olivos y la nueva constitución de 1994 como así también construyó la Alianza, opción política que fue gobierno después de Menem.

Impulsaron y construyeron esta confusión los medios de comunicación que describieron una parcialidad de la personalidad del fallecido. Pero su persona no se aleja de su ser, de su existencia como político, como referente de uno de los dos partidos tradicionales de la Argentina. Un partido con su historia golpista y entreguista. En definitiva la muerte de Alfonsín ha colocado, por la ventana, en el escenario político nuevamente al radicalismo. Pero si así entra, habrá que ver como sale.

Frente a la muerte de Alfonsín los medios callaron que él, antes de asumir, ya contemplaba la Ley de Obediencia Debida por la cual los militares que actuaron en el período de la dictadura no debían ser ni juzgados ni condenados de la misma manera que sus superiores. Él prometió juzgar a los jefes de las Juntas Militares oponiendose a enjuiciar a quiénes habían "cumplido órdenes". De este modo los torturadores y aquellos que apretaron los gatillos y empujaron al Río a decenas de personas iban a quedar sin penas.

Negoció con los levantamientos militares de los llamados "carapintadas" pero no perdonó la insurrección del Movimiento Todos por la Patria (MTP) y ordenó la represión a un militar que estaba denunciado por tortura seguida de muerte y desaparición bajo la última dictadura. La intervención militar terminó con la utilización de armas de guerra, bombas incendiarias, nuevos detenidos, nuevos torturados y nuevos desaparecidos.

Implementó planes de ajuste a escala nacional alineados a las propuestas de los organismos financieros internacionales.
El fin de su mandato fue impuesto por un golpe de mercado al cual nunca denunció y menos enfrentó. Golpe que le costó al pueblo el encarecimiento de sus niveles de vida y la pauperización de muchisimos trabajadores.

Sin embargo hoy se lo llama el "padre de la democracia". Repasando simples datos históricos uno puede ver que Alfonsín fue la personificación de una transición entre la dictadura militar al régimen democrático. En el cual prosiguieron, de diversas formas, las políticas represivas, las políticas económicas a costa de las mayorías sociales. Políticas cuyo puntapié incial había instalado la dictadura y que cobraron forma, de manera definitiva, bajo el gobierno de Menem.

Alfonsín fue la transición del regimen dictatorial al regimen democrático que incluye los atentados a la embajada de Israel y a la AMIA, al regimiento militar de Rio Tercero, a los miles de chicos asesinados por la policía en lo que se ha denominado "gatillo fácil". A las políticas económicas de endeudamiento y desocupación y explotación; como así tambien al abandono de la educación y la salud pública.

Si es el padre de la democracia entonces, tambien, es el padre de lo que hoy vivimos. Ha muerto, en conclusión, un funcionario que se presentó como el cambio pero para que nada cambie.
Ha sido un gatopardo más en la historia argentina.

miércoles, 10 de enero de 2007

Las relaciones sociales y sus consecuentes prácticas deshumanizantes

Observa al hombre en sus limitaciones, mira cómo actúan sobre él las impresiones, cómo arraigan en él las ideas, hasta que al fin una pasión creciente le roba todas las serenas fuerzas de su razón y le impulsa a su destrucción.”[1]

Introducción

A modo de introducción será mejor, o por lo menos más fructífero, dejar en claro desde qué perspectiva se analizará el tema en cuestión. De esta manera quién aborde este escrito deberá entender al Estado como un órgano que es poseído y dirigido por un sector social y al cual, este sector, utiliza para imponer (al resto de la sociedad) sus propios intereses particulares que son “ofrecidos”, que se muestran como universales. La lucha entablada entonces por la conquista de dicho órgano irá conformando sujetos sociales con intereses tanto generales como particulares. Es decir, hablamos de clases sociales antagónicas y de fracciones de clase. Bajo esta concepción la sociedad se construye según los intereses de la clase social que se impone como clase general y, al interior de ésta, diversas fracciones se impondrán sobre otras.

Si el estado es entonces un órgano conquistado por un sujeto social, cabe plantear que la potencialidad de dicho órgano, bajo los intereses de un determinado sujeto es mantener, reproducir y reforzar su lugar en la sociedad. De esta manera deben reproducirse y reforzarse las relaciones sociales que se imponen en nuestro presente y en nuestra historia, logrando así que el sujeto dominante se mantenga en las esferas del control social, político y económico.

Ahora bien cabría preguntarse, si estas relaciones son beneficiosas para un sujeto y no para otro, ¿cómo es posible la existencia de una representación democrática?. Una respuesta posible aludiendo a la cuestión de la elección, como medio para rescindir diferencias, no satisface la pregunta ya que cabría, una vez más, interrogarse acerca de cómo es posible que un sistema social que reproduce el aumento de la pobreza (entre mayor cantidad de individuos) y el aumento de la riqueza (entre una cantidad menor de individuos), no sea puesto en debate. Para resumir e intentar ser más claro, uno no vota según el cambio del sistema social sino que vota según las plataformas en las cuales siempre se ofrecen las garantías de otorgar mayor empleo, asegurar la alimentación, la vivienda, la salud y la educación; en síntesis satisfacer las necesidades que la sociedad presenta. Pero, casi “mágicamente”, años después de una votación la sociedad se encuentra con que las garantías anteriormente ofrecidas no solo han sido relegadas sino que ha acontecido lo contrario, es decir no se ha desarrollado el empleo sino el desempleo, surgen casos de desnutrición, desalojos y aumento de población viviendo en las calles; aumento de enfermedades psicológicas (depresiones, angustias, etc.), de enfermedades de presión (enfermedades del estado de animo) y un notable aumento de la deserción escolar y del analfabetismo; como así también la caída en la calidad de todas las áreas de la sociedad (caída en las actividades profesionales que repercuten en la caída de la calidad de vida). Lo que resulta paradigmático es que cuando el régimen social es cuestionado por los individuos y por los grupos sociales que éste régimen crea, surgen las discusiones sobre lo que debe ser priorizado, lo que es correcto o no lo es, discusiones que colocan en un mismo plano tanto a los grupos sociales que buscan salir de la situación de opresión que se les impone, como aquellos que la práctica opresiva les garantiza diversos beneficios. Claro está que las cosas resultan correctas según los intereses en juego, por lo tanto, cómo es posible que un sistema social que se impuso reivindicando la igualdad, la libertad y la fraternidad general de los hombres se “permita justificar” las matanzas, los genocidios, las torturas y violaciones de miles de seres humanos?. La forma de justificar esto buscará construir “un otro”, un ajeno a lo establecido como correcto, “alguien” que se muestra como ajeno al entendimiento del objeto –el objeto sería entonces, la realidad cotidiana, la realidad que se naturaliza y se concibe como única posible. Por lo tanto alguien que está fuera de. No se concibe el movimiento dialéctico que da la posibilidad de la antinomia. Se establece al objeto quieto y al extraño por fuera. No existe, en dicha práctica, la búsqueda de una segunda instancia, instancia que niega este objeto –es decir, la realidad dada, cotidiana-, lo que significa que no se pretende utilizar la razón, que debería entrar en juego ya que se trabaja con antinomias. Este es el momento “dialéctico”, el momento de la negación de la fijación del objeto en donde el objeto deja de estar fijo –se desnaturaliza- y se mueve permitiendo de esta manera que la cosa devenga otra de sí. Sin embargo, el problema aún no esta resuelto, por tanto deviene, finalmente, el momento que condensa ambos en una superación el que será denominado negación de la negación. En donde la realidad o se desnaturaliza y se cambia, o se reafirma.

Prosiguiendo entonces con la idea sobre el sujeto social y su rol en el estado podemos concluir que el sujeto social que posee el control del órgano estatal construye, constantemente, un otro que será definido históricamente. No será un ser “ahistorico”, sino que tendrá personificación según el período histórico, político, económico y social. Por lo tanto la persecución de ese otro marcado, excluido y marginado será la acción cotidiana y consciente de quien posea el control del aparato de reproducción de la vida social, es decir quien posea el poder político y económico, que en la era moderna se encuentra centralizado en el Estado.

Manteniendo este razonamiento debe pensarse que el estado totalitario, al cual deberíamos llamar gobierno totalitario, aparece como una variación del estado democrático, que deberá ser denominado gobierno democrático. Es decir, el aparato estatal como conjunto de instituciones y organismos que garantizan la reproducción de una determinada relación social –la relación de explotados y explotadores- seguirá intacta a pesar de las diversas expresiones gubernamentales. Por tanto no se pretende concluir que todo tipo de estado es totalitario, por el contrario, es necesario identificar los momentos históricos que se dan los sujetos sociales para imponer diversos tipos de gobiernos con el fin de mantener la estructura estatal intacta, o al menos, lo menos modificada posible. “La Policía del Orden fue el resultado del tercer intento de la Alemania de entreguerras de crear grandes formaciones de policías con entrenamiento y equipo militar... Al tiempo que el Ejército se disolvía, los oficiales militares y los funcionarios del gobierno, temerosos de que las fuerzas revolucionarias los eliminaran, organizaron unas unidades paramilitares contrarrevolucionarias conocidas como las Freikorps. Cuando la situación interna se estabilizó en 1919, a muchos de los soldados de las Freikorps los unieron con la policía profesional en largas formaciones apostadas en barracones y preparadas para combatir cualquier nuevo resurgimiento de la amenaza revolucionaria.”[2] En estos breves y concisos párrafos se puede observar que; si bien el régimen social de gobierno se impone a través de sus instituciones legales, éste no deja de utilizar métodos conspirativos y no enmarcados en la ley misma que han construido. El ejemplo de esto es la creación de los grupos paramilitares que contando con toda la logística estatal, oficiales estatales y los funcionarios del gobierno”, se enfrentan a aquellos grupos que serán marcados como el “otro sujeto social”. Además de este accionar en los párrafos puede leerse que ni bien estos mecanismos no son necesarios la resultante de dicha implementación se incorpora a las instituciones legales. En conclusión; por un lado el régimen de gobierno, viéndose presionado por los movimientos sociales y por los sectores dominantes, recurre a medidas de índole ilegal (constitución de grupos paramilitares) y, por el otro, una vez revertida la situación incorpora a los grupos ilegales, claro que desbaratándolos como tales pero dejando intacto el modus operandi y todo lo aprendido por los integrantes del mismo, en el marco constitucional y democrático. Las instituciones estatales impregnan de dichas prácticas a los mismos organismos que, más tarde o más temprano, darán rienda suelta a su accionar. Pero no solamente las instituciones represivas, también en lo que a leyes laborales se refiere, por eso la ley de 1924 que se había constituido como garante de asistencia a los pobres fue utilizada durante el período previo al nazismo como generadora del trabajo forzoso, ya que no daba “...derecho a una retribución porque es parte de una prestación asistencial...”[3] esto debido a que se encontraba por fuera de las relaciones laborales legales de aquella época. Pero esta facultad no fue removida con el ascenso del nazismo al poder, al contrario “la reabsorción del desempleo por parte del gobierno de Hitler en los dos años sucesivos se realiza amparándose en este instrumento de orden jurídico.”[4] Situación similar sucederá en lo que a las esferas políticas y jurídicas se refiere como ser la implementación de las leyes que conformarán el estado de excepción. Será Agamben quién deje al descubierto, también, la importancia de la utilización de este tipo de estado que utilizará determinadas normativas previas al ascenso del nazismo al poder cuya función final permitirá la constitución del terreno de la persecución política a los opositores. Durante el período que va de 1919 a 1933 la implementación del artículo 48 mostrará que, en definitiva, la protección de la “normalidad” es una cuestión de clase ya que tanto bajo un gobierno democrático, como bajo otro de índole autoritaria la necesidad de sobrevivencia y cuidado de las relaciones que garantizan la existencia de un sector social por sobre otro serán, sino las mismas, similares. Dicho artículo expresará que: “Si en el Reich alemán la seguridad y el orden público son seriamente (erhrblich) perturbados o amenazados, el presidente del Reich puede tomar las medidas necesarias para el restablecimiento de la seguridad y del orden público, eventualmente con la ayuda de las fuerzas armadas.[5] Este artículo permitió, entre otras cosas, poner en prisión a millares de militantes comunistas y “...dictar condenas a la pena capital.”[6]

Ahora bien, lo que si se pretende es marcar que la existencia del Estado tiene entera relación con la necesidad de imponer la concepción del mundo de un sujeto social al resto de la sociedad. Por eso al hablar de que el Estado es dirigido por una forma de gobierno totalitario, es decir un gobierno que totaliza las prácticas estatales es que podrá entenderse, en este trabajo, la concepción de Estado totalitario. En donde todas las acciones prácticas de quién gobierna, implementadas a través de las estructuras del Estado se desarrollan de tal manera que se encuentran totalizadas. Las organizaciones políticas opositoras son desarticuladas, perseguidas, proscriptas. Se las aísla gradualmente siendo en lo inmediato las organizaciones populares y obreras las mayormente damnificadas. “Más de cuatro mil seiscientos jefes comunistas y socialistas fueron arrestados en la noche del incendio del Reichstag. Destacamentos especiales de los nazis ocuparon todos los edificios comunistas de Prusia...El 2 de marzo se decretaron oficialmente las nuevas leyes terroríficas contra el Partido Comunista.[7] Dichos acontecimientos ocurrieron entre el período que va desde fines de febrero de 1933 a los primeros días del mes de marzo del mismo año. Las organizaciones económicas, tanto de instituciones privadas como los sindicatos, son intervenidas desde el Estado, los representantes del mismo se transforman en miembros dirigentes ante los actores económicos de la sociedad. Pero fundamentalmente los sindicatos serán las organizaciones que deberán adaptar a sus miembros a las políticas del mismo. Cabe mencionar acá que “cuando hablamos de la clase obrera del período de Wiemar, hablamos, pues, de una clase obrera ya muy atomizada, que vivía en un ambiente de fábrica fragmentado, pulverizado, como si se hubiera llevado a cabo un descentramiento productivo anticipadamente[8], con el nazismo en el gobierno “...todos los obreros industriales se vieron obligados a afiliarse al DAF, Frente de Trabajo Alemán. La negociación de los convenios colectivos y el mantenimiento de la paz social fueron confiados a los llamados agentes fiduciarios del trabajo, nombrados directamente por Hitler.”[9]

Resulta muy importante también marcar que, durante el transcurso de “...enero de 1923, tropas francesas y belgas invadieron la cuenca del Rhur para cobrarse el retraso en el pago de las reparaciones.”[10] Ante este hecho consumado serán las organizaciones propias de la clase obrera las que mostrarán sus limitaciones para la intervención política; ”El proletariado alemán tiene que pasar por una fase de recuperación y reagrupamiento de sus fuerzas para un nuevo envite revolucionario antes de que el Partido Comunista, evaluando la situación, pueda llamar a un nuevo asalto. Sabemos además que corre el peligro de no reconocer una nueva situación revolucionaria y mostrase así incapaz de utilizarla para sus fines.[11] Esta frase de Trotsky presenta el reconocimiento de la fragmentación en la que se encontraba una gran fracción de la clase obrera alemana pero fundamentalmente muestra la responsabilidad de una de las organizaciones políticas más poderosas, en aquel entonces, en Alemania; el Partido Comunista Alemán. El cuál cargará con la responsabilidad, que será remarcada nuevamente pero de manera aun más tajante sobre el mismo asunto en 1930, al decir que el “proletariado alemán no obtuvo la victoria sino una derrota decisiva...[12].

En cuanto al aspecto social, toda expresión artística, cultural, es decir toda práctica social no escapa a las esferas del control estatal. Es el Estado –y su mirada política (y biopolítica fundamentalmente en el caso del nazismo)– quién ofrece las posibilidades de expresión y divertimento. De esta forma puede hablarse de que las prácticas cotidianas del aparato estatal son llevadas a su más clara y a su más alta expresión.

Todo esto permite concluir que las prácticas del nazismo nos facilita observar al Estado en su esencia, en su manifestación de instrumento de un sujeto social que necesita reproducir su vida y sus materiales para seguir viviendo (y que en el caso del capitalismo lo que debe ser sostenido y reproducido son las relaciones entre explotadores del trabajo ajeno y...los ajenos). Un Estado que pone en evidencia que los intereses sociales son los que están en juego y los que necesitan ser definidos. Por eso es totalitaria la manera en la que se impone su forma de dirigir, de gobernar. Porque utiliza de manera total los medios que posee a su alcance; por un lado los medios represivos para aniquilar, destruir o diezmar a aquellos sujetos que resulten posibles centralizadores de resistencias y por otro lado, los medios ideológicos a través de los cuales busca la aceptación y la contemplación[13] del grueso de los individuos, quienes pasan a conformar una masa sin forma y sin centralización. Pero que, sin embargo, buscarán y encontrarán (más de una vez) sus formas de resistencia.



[1] Goethe, J., W., “Las desventuras del joven Werther”, ed. Cátedra, p. 99

[2] Browning, “Aquellos hombres grises”, p. 31

[3] Bologna, S. “Nazismo y clase obrera (1933 - 1993)”, p. 77

[4] Ídem, p. 77

[5] Agamben, G., “El Estado de excepción”, p. 44

[6] Ídem, p- 45

[7] Valtin, J. “La noche quedó atrás”. p. 377

[8] Bologna, S. “Nazismo y clase obrera (1933 - 1993)”, p. 63

[9] Muchnik, D., “Negocios son negocios”, p.186

[10] Ídem, p. 80.

[11] Trotsky, L.,"Introducción a "5 años de Internacional Comunista"", documento escrito el 24 de mayo de 1924.

[12] Trotsky, L., “El Fascismo”, cap. “La era democraticopacifista y el fascismo”, p. 53

[13] No se busca la participación activa y cuestionadora. La participación que el Estado logra de los individuos se encuentra regimentada al mismo. Es decir no escapa a las esferas de control y normativización.